De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Se queja más que la llorona.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Agrada, quien manda.
Hoy no se fía, mañana sí.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Adorar al santo por la peana.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Callen barbas y hablen cartas.
Elige tu compañía antes de sentarte.
El que apurado vive, apurado muere.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.