Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Buenas razones cautivan los corazones.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Blanco y en botella, leche.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Harina mala, mal pan amasa.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
El cornudo es el último que lo sabe.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Joven intrépido no deja memoria.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Cuenta y razón conserva amistad.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Irse con la soga entre los cachos.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
El que no cae, resbala.