Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
A quien da y perdona, nácele una corona.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Buen pedidor, mal dador.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Cada uno muere de su vicio.
Te quiero Andrés, por el interés.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
El que primero llega, ése la calza.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Las novedades son la sal de la vida.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Quien mucho abarca, poco aprieta.
En casa del herrero, martillo de palo.
El mandar no quiere par.
Primero son los presentes que los ausentes.
Vale más ser ralos que calvos.
A hijo malo, pan y palo.
De tal árbol tal astilla.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Perro que ladra, guarda la casa.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
A cautela, cautela y media.
Vale más saber que tener.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
La práctica hace al maestro.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Llegar y pegar es mucho acertar.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Fiate de Dios y no corras.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.