El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
La vida pende de un hilo.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
A lo que no puedas, no te atrevas.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Beso, queso y vino espeso.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Hombre harto, no es comilón.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Al hombre de rejo, vino recio.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Quien mocos envía, babas espera.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
A buen puerto vas por agua.
Favor publicado, favor deshonrado.
En casa del albañil, goteras mil.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Para aprender, perder.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Peso y medida, alma perdida.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Buen corazón vence mala andanza.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Hay que hacer de tripas corazones.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.