De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
El cebo oculta el anzuelo.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El solo querer es medio poder.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Bien ama quien nunca olvida.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
En el camino se enderezan las cargas.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Bien o mal, junta caudal.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
La culpa del asno echarla a la albarda.
Ajo cebollino, para con vino.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Viejos los cerros y reverdecen
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
No hay más chinche que la manta llena.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
El hambre arroja al lobo al bosque.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
El corazón engaña a los viejos.
Hace más la raposa que la curiosa.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Bien haya quien a los suyos se parece.
Me importa un bledo.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Donde me va bien, ésa mi patria es.