No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Adulador; él es tu enemigo peor.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Como quitarle el poto a la jeringa.
En verano hasta el más seco suda.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
¿Quién con una luz se pierde?
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
A buen amigo buen abrigo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Bien cantas, pero mal entonas.
Justo peca en arca abierta.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
El que mucho corre, pronto para.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Sigue los impulsos de tu corazón
Si hay miseria, que no se note
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.