Lo que dejes para después, para después se queda.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Ruin amigo no vale un higo.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Badajo alto, campana rota.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Manos duchas comen truchas.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El amor refresca como el rocío
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Palabras sin obras, barato se venden.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
De pena murió un burro en Cartagena.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Bailando con la más fea
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Cree el fraile que todos son de su aire.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La misa, dígala el cura.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Quien con toros anda, a torear aprende.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Si vives de fiado, vives señalado.
Lo bello es difícil.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
A la fuerza no es cariño.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.