Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
El abad canta donde yanta.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Come para vivir y bebe para comer.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Nunca llovió que no se despejara.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Malos reyes, muchas leyes.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Se encontró con la horma de su zapato.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.