Riqueza vieja es la nobleza.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Honor a quien honor merece.
La ocasión es la madre de la tentación.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
La belleza es un reino que dura poco
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Burgáles, mala res.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Quien bien siembra, bien coge.
Hijo de gato caza ratón.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Del agua mansa se asombra el perro.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Casado, pero no capado.
Aún queda el rabo por desollar.
El casado por amor vive vida con dolor.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Al pino por donde vino.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
No da un tajo ni en defensa propia.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Te quiero Andrés, por el interés.
Serio como perro en bote.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Frio, frio, como el agua del rio.
El que no se consuela es por que no quiere.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
A la hija, tápala la rendija.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá