Acertó a mear el buey en la calabaza.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Hablando la gente se entiende.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
El frío conoce al encuero.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Cazador, mentidor.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Nadie está contento con su suerte.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Aire gallego, escoba del cielo.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
El que la hace riendo, la paga llorando.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
El tropezón enseña a sacar el pie.
El que se apura, poco dura.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
De los celos, se engendran los cuernos.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El mono sabe el palo al que trepa.
Hacer favores, empollar traidores.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Hasta el final nadie es dichoso.
Quien te adula, te traiciona.
Una buena campana se siente de lejos.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.