Dime caldero, que el caldero me llevo.
Miren quién habló, que la casa honró.
Hablando mal y pronto.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
A cada ollaza su coberteraza.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Suerte, y al toro.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A casa vieja, portada nueva.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Cada uno dice quién es.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
El vino no tiene vergüenza.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
La mujer que de día calla por la noche manda.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Componte para el marido y no para el amigo.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Pocas palabras son mejor.
Te casaste, te entera.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
A cada cerdo le llega su San Martín.
La razón la tiene Sansón.
Dar palos de ciego.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Siempre habla quien menos puede.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Roma, acuerdos y locos doma.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Los pensamientos no tienen fronteras