Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Quien tuvo, retuvo.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Cada gallina a su gallinero.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
A ama gruñona, criada rezongona.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El corazón no sabe mentir
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Café cocido, café perdido.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Bien o mal, casado nos han.
Más haces callando que gritando.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Aire colado, a muchos ha matado.
Bien casada, o bien quedada.
La lengua queda y los ojos listos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Maestro de atar escobas.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Ligero como el ave de San Lucas.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.