Buen amigo es el dinero.
A palabras vanas, ruido de campanas.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Carnero, comer de caballero.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Años nones son los peores.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
Quien se va, vivo y muerto está.
Entendido y anotado.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
La alegría todo mal espanta
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Amor comprado, dale por vendido.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Criados, enemigos pagados.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
El frío conoce al encuero.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El que llega tarde, no bebe caldo
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
La obra alaba el maestro.
Palabra de boca, piedra de honda.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
De dientes pa'fuera.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Ama a tu amigo como a ti mismo
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Es pan comido.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Sin puta y ladrón no hay generación.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
La primavera la sangre altera.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.