El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Arena y cal encubren mucho mal.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Si hay miseria, que no se note
Elige tu compañía antes de sentarte.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Los que temen una caída están medio vencidos.
A mal Cristo, mucha sangre.
El tiempo es el mejor consejero
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
A misa temprano nunca va el amo.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Mojarse el potito.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
El que no está contra ti, está contigo.
Al amigo con su vicio.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
El que no cojea, renquea.