Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Hacienda que otro gano poco duró.
Obra acabada venta aguarda.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Mas papista que el Papa.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Costumbre mala, desterrarla.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Más vale que sobre que no que falte.
Ofrecer el oro y el moro.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
La mujer rogada y la olla reposada.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Para conservar amistad, pared en medio.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
A un traidor, dos alevosos.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Pan ajeno, caro cuesta.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.