Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
O Corte o cortijo.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
El que nada debe nada teme.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Pobre pero honrado.
Al hombre mayor, dale honor.
Tronar como un arpa vieja.
Casa cerrada, casa arruinada.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Tras de corneados ? Apaleados.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Ojo al Cristo que es de plata.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
A amo ruin, mozo malsín.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Averiguelo, Vargas.
Cuanto más primos, más adentro.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
El buen paño dentro del arca se vende.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
A rey muerto, principe coronado.
Amor nuevo, olvida el primero.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Júntate, que junto estabas.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Real que guarda ciento, es buen real.
Hacerte amigo del juez
Casa de esquina, para mi vecina.
A candil muerto, todo es prieto.
Casa en canto, y viña en pago.
Burgáles, mala res.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Cuenta y razón conserva amistad.