A tal casa, tal aldaba.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
La fe no tiene miedo.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
El pobre de su pobreza no sale.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Casa chica infierno grande.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Hasta los animales se fastidian.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Dar y tejer es buen saber.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
El buey solo bien se lame.
Ni miento ni me arrepiento.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Enero y Febrero desviajadero.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
El mal cobrador hace mal pagador.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Buena crianza no pierde punto.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Donde hay obras, hay sobras.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Bebe y ata la bota.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
El que no agradece, al diablo se parece.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El que bien te quiere no te engaña.