El enamorado y el pez frescos han de ser.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
No hay alegría sin aburrimiento
A la ocasión la pintan calva.
Más ven cuatro ojos que dos.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Quien guarda valores, padece temores.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Barájamela más despacio.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Hay que predicar con el ejemplo.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
El que a burros favorece, coces merece.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Esquílalas pero no las desuelles
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Favorecer, es por norma perder.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
La boda de los pobres, toda es voces.
A la sombra del favor, crecen vicios.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Llegar y besar el santo.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A gran pecado, gran misericordia.
Juego mayor quita menor.
No hay don sin din.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Más feliz que marica con dos culos.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Comida sin siesta, campana sin badajo.