Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Menos correr y más hacer.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Encima de la leche, nada eches.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Bueno de asar, duro de pelar.
Lento pero seguro.
Poco freno basta, para la mujer casta.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
El que mucho corre, pronto para.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
El que pega primero pega dos veces.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Buen comer, trae mal comer.
Agua en cesto se acaba presto.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
De dos males, elige el menor.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Estar como caimán en boca de caño.
El vivo a señas y el tonto a palos.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.