El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Quien no tiene quiere más.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Real ahorrado, real ganado.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
No de plata sino de barro.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Hortelano tonto, patata gorda.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El que pestañea pierde.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Hay confianzas que dan asco.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Es tiempo de vacas flacas
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Hay que dar para recibir.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.