Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Obra acabada venta aguarda.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Irse con la soga entre los cachos.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Agosto, frío el rostro.
Quien mocos envía, babas espera.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
A misa, no se va con prisa.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
A buenas horas, mangas verdes
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Cada cual a lo suyo.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
La tercera es la vencida"
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Un buen día nunca se olvida.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Mucho preito hace mendigo.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Viejos los cerros y reverdecen
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.