El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Hay que creer, rajar o desastillar.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Júntate, que junto estabas.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
La luz de alante es la que alumbra.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
En camino largo, corto el paso.
No hay como la casa de uno
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
No quieras tapar el sol con un dedo.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
De airado a loco va muy poco.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
La lengua es el azote del culo.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Hechos son amores y no buenas razones.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
No creó Dios al burro para músico.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
La necesidad carece de ley.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Para creer hay que querer creer
El tiempo todo lo cura
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
La necesidad es la madre de la imaginación.
No hay albarda que le quede bien.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Aceptar un don, requiere discreción.
Ofrecer el oro y el moro.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Que todo es ilusión menos la muerte.