Por su pico, se pierde el pajarico.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Llevar bien puestos los calzones.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
La confianza mata al hombre.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Del ahogado, el sombrero.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
El que no cojea, renquea.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Del joven voy, del viejo vengo.
Pedir las perlas de la virgen.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Nada contra la corriente.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Tiene la cola pateada.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Reniego de señora que todo lo llora.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
El que demonios da, diablos recibe.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Hazte responsable de tus actos.
Nadie querría para sí.
A un traidor, dos alevosos.
Toda demasía enfada y hastía.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Buena razón quita cuestión.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.