Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Arriba canas y abajo ganas.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
La belleza entra por la boca.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Dios consiente, pero no siempre.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Hija la primera, del padre entera.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Llegó el momento de la verdad.
Casa de Dios, casa de tos.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
La cabra siempre tira al monte.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Pocas palabra y muchos hechos.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Campo bien regado, campo preñado.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Llegar al humo de las velas.