Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Callar como puta tuerta.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Más duro que rulo de estatua.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
El infierno no sirve para quemar paja.
Matar dos pájaros con una piedra.
Algún día, ahorcan blancos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.