Fruta cara, no es sana.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.
El vino y la verdad, sin aguar.
De descansar, nadie murió jamás.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Búho que come, o muere.
No se debe escupir al cielo.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Cabra coja, mal sestea.
Al cielo nadie va con ojos secos.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Nadie da nada a cambio de nada.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Viento del solano, agua en la mano.
Mano lavada, salud bien guardada.
Amor de amos, agua en cestos.
Caldera observada no hierve jamás.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.
Nadie se muere dos veces.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Neblina, del agua es madrina.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Nadie da lo que no tiene.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Está como abeja de piedra.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.