A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
La yucas solo producen bajo la tierra.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Dando dando, palomita volando.
A virgo perdido nunca falta marido.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Ni es carne, ni es pecado.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Más vale que sobre que no que falte.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Ni quito ni pongo rey.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Menos correr y más hacer.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Mucho tocado y poco lixo.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Agua estancada no mueve molino.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Barco grande, ande o no ande.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
A tal casa, tal aldaba.
De airado a loco va muy poco.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.