Lo imposible, en vano se pide.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
A la mujer no la cates, no es melón.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Caer para levantarse, no es caer.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Lo que siembres, recogerás.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Mas vale dar que recibir.
Nadie da sino lo que tiene.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El que no tranza no avanza.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
La muerte, al pobre no se atreve.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Haces mal, espera otro tal.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El que no se embarca, no se marea.
A flores nuevas, afeite perdido.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Sin harina no se camina.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Molino parado no gana maquila.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.