Moza gallega, nalgas y tetas.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Piedra que rueda, no crea moho.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
No todo es miel sobre hojuelas.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Navarro, ni de barro
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Palabras de santo, uñas de gato.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
No es buena casa la que no tiene al lado bosque y río.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Nadie da lo que no tiene.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Cada pardal a su espigal.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Entre bueyes no hay cornadas.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Carne puta no envejece.
Las piedras no hablan.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Bastante colabora quien no entorpece.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Al asno no pidas lana.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.