Dos no riñen si uno no quiere.
Non hai pega sen mancha branca.
No hay cosa que no tenga su contra.
La buena vaina no hace buena la espada.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Boticario sin botica, nada significa.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
No hay boda sin tornaboda.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
A dádivas, no hay acero que resista.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
No hay buena hoya sin un casco de cebolla.
A escote nada es caro.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Quien no se arriesga no conquista
No todo el monte es orégano.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
El que no arriesga, no pasa el río.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El que tiene narices, no manda a oler.
Árbol que no arraiga no crece.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Las piedras no hablan.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Flor temprana fruto no grana.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
No hay gato que no tenga uñas.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
De uvas a peras.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.