A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Chilla más que un camionao é pollos.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La lima, lima a la lima.
Todo en la vida tiene su medida.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Bota vacía la sed no quita.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Oír como quien oye llover.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Para buena vida, orden y medida.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Bien se lava el gato después de harto.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Quien sube como palma baja como coco.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Nadie se hace rico dando.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Cada dueño tiene su sueño.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Hasta la belleza cansa.
La prisa es la madre de la imperfección.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.