Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Si un árbol cae, plantas otro.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Agua de manantial, no hay otra igual.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El que apura su vida, apura su muerte.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Años de higos, años de amigos.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
El que espera desespera.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Nunca anochece donde se ama.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Amor y vino, sin desatino.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
A gran seca, gran mojada.
Refranes y consejos todos son buenos.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
A ningún tonto le amarga un dulce.
A misa, no se va con prisa.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Jamás digas: nunca jamás.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
A todo marrano le llega su diciembre.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.