El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Más vale que sobre que no que falte.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Ama de cura, puta segura.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Nadie da palos de balde.
A marido ausente, amigo presente.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La buena vida no quiere prisas.
Pobreza, víspera de vileza.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Después del gusto, que venga el susto.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
El tiempo aclara las cosas.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Está como abeja de piedra.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Para prosperar, madrugar.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Quien nada pide, nada recibe.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Lo que no se empieza no se acaba.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Es más molesto no tener nada que hacer que tener mucho que hacer.