Madre dispuesta, hija vaga.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Más liso que nalga bebé.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Barba bien bañada, medio rapada.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Tenés cola que te machuquen.
Alba roja , vela moja.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Burro adornado, busca mercado.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
A dineros dados, brazos quebrados.
A burra vieja, albarda nueva.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.