Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Vale más ser ralos que calvos.
Es más terco que una mula.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Obra acabada, a dios agrada.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Está como aji titi.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Con pelito... no hay delito.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
A la zorra, candilazo.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Ira no obra Justicia.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Calma piojo que el peine llega.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Ver pecar, convida a pecar.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Bella por fuera, triste por dentro
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
A quien no la teme, nada le espanta.