Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Ama de cura, puta segura.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
El demonio no duerme.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
El diablo nunca duerme.
A barba moza, vergüenza poca.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
A la mujer brava, la soga larga.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El diablo es puerco.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El que no agradece, al diablo se parece.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.