La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Alegría, belleza cría.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Hasta la belleza cansa.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Buena ventura solo con otra dura.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
A buen señor, buena demanda.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Aguja que doble, para sastre pobre.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Aseada aunque sea jorobada.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Casado por amores, casado con dolores.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.