El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Bien juega quien mira.
A escote, no hay pegote.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
La ley pareja no es dura.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Dar palos de ciego.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Matar dos pájaros con una piedra.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Confesión obligada, no vale nada.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Bueno de asar, duro de pelar.
Son como uña y mugre.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Es cualquier baba de perico.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Hacer ruido, para sacar partido.
Juez con prisa, juez que yerra.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
El que da, recibe.
Deja al menos un huevo en el nido
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Quieres más o te guiso un huevo.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.