Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Siempre habla quien menos puede.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Caldera observada no hierve jamás.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Buena condición vale más que discreción.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Más obrar que hablar.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Adonde no te llaman, no vayas.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
El que algo teme, algo debe.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El corazón no sabe mentir
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.