Nadie da lo que no ha.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
El que poco pide, poco merece.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Oro es, lo que oro vale.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Mas vale dar que recibir.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Dando dando, palomita volando.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
El que mucho habla, poco acierta.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Aquel que guarda siempre tiene.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Más vale media mierda que mierda entera.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
No cantes victoria antes de tiempo.
A buey viejo, no se le saca paso.
Dádiva forzada no merece gracias.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
A tal amo tal criado.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Ni agradecido ni pagao.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.