Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Del lobo un pelo.
El que tenga perro que lo ate, y si no que lo mate.
Dar en el clavo.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Aún queda el rabo por desollar.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
A buen capellán, mejor sacristán.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Le salió el tiro por la culata.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Barbero, o loco o parlero.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Ponerle el cascabel al gato.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Fue por lana y salió trasquilado.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.