La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Llegar a la capada.
Hijo de gato caza ratón.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Con buena escoba, bien se barre.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Está más loco que una cabra.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Mano lavada, salud bien guardada.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Toda demasía enfada y hastía.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
El que muda de amo, muda de hado.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Casa ordenada, casa salvada.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Para todo perdido, algo agarrado.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Hay que tomar el toro por las astas.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
De caballo de regalo a rocín de molinero.