Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Juez airado, injusto el fallo.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Dios da frío según la ropa.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Le dieron como a violín prestado.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
La condición hace al ladrón.
El pecado te acusa.
El tonto ni de Dios goza.
El fraile, la horca en el aire.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Aire colado, a muchos ha matado.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
A un traidor, dos alevosos.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
De la esperanza vive el cautivo.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Desbarata hasta un balín.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
El padre para castigar y la madre para tapar.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Asno de dos, válgale Dios.