A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Necio que calla por sabio que pasa.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Los pesares envenenan la sangre.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Rama larga, pronto se troncha.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Hay que cortar por lo sano.
Lo comido por lo servido.
El que huye, obedece.
Hacerse la boca agua.
Probando es como se guisa.
No está el palo para cucharas.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Ladra de noche para economizar perro.
Más chulo que un ocho.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Antes me muero que prestar dinero.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
En el camino se enderezan las cargas.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
No busques pan en la cama del can.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
No hay atajo sin trabajo.
Date a deseo y olerás a poleo.