No dejar títere con cabeza.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Primero fui yo puta que tu rufián.
A otro perro con ese hueso.
Llámame gorrión y échame trigo.
Andar con pies de plomo.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Meter aguja y sacar reja.
Tómame a cuestas y verás lo que peso.
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
Más fea que un carro por debajo.
A falta de reja, culo de oveja.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Matar pulgas a balazos.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Nadie da palos de balde.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Al malo, lo mejora el palo.
Año de hierba, año de mierda.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Le dijo la sartén al cazo.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.