Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Al que no quiera taza, taza y media.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Pesar compartido, pronto es ido.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El harto no se acuerda del ayuno.
Amor y dolor son del mismo color.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
A braga rota, compañón sano.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Quien lengua ha, a Roma va.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
La fantasía es la primavera del alma
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
El mundo critica, pero no mantiene.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Dios habla una lengua extranjera.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Jornada emprendida, medio concluida.
No hay hombre sin hombres.
Ver pecar, convida a pecar.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Favores en cara echados, ya están pagados.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Los bellos caminos no llevan lejos.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.