Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Obras vea yo; palabras, no.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Como te cuidas, duras.
Por unos pierden otros.
Cuando la culebra canta, señal de agua.
El que escucha consejos, llega a viejo.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
No hay primera sin segunda
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
De tal árbol tal madera.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Es más popular que la adelita.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Todo en exceso hace daño.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Nada necesita quien tiene bastante.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.