El que aconseja, no paga.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Aquel que guarda siempre tiene.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Haber de todo, como en botica.
A chico pajarillo, chico nidillo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La madera que nace para cuñas no admite pulimento.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La necesidad hace maestros.
El verano muere siempre ahogado
El agraviado, nunca desmemoriado.
Lección dormida, lección aprendida.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Joven intrépido no deja memoria.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Un suspiro es poco alivio.
Quien cerca halla, cerca calla.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Un año bueno da para siete malos.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Ama, perdona y olvida.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Bala que zumba, no mata.
No comerá mucho quien come mucho.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.