Que no llegue la sangre al río.
Risa liviana, cabeza vana.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
A donde fueres haz lo que vieres.
En largos caminos se conocen los amigos.
El que mucho come, poco adelgaza.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Entre más apuro menos prisa.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
El hombre es para el hombre un espejo.
La necesidad hace parir hijos machos.
Hablara yo para mañana.
Quien busca, halla.
Pedir más es avaricia.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Pan ajeno, caro cuesta.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Primero mis dientes y después mis parientes.
A falta de manos, buenos son los pies.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Donde no hay harina todo es mohína.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Más matan cenas que guerras.
Después de la resaca viene la pleamar.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.