Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Bien reza, pero mal ofrece.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Zapato de ramplón, de larga duración.
No hay que empezar la casa por el tejado.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Pronto y bien no hay quien.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
La prudencia nunca yerra.
Antes que el deber está el beber.
Es más vago que la quijá de arriba.
Con promesas no se cubre la mesa.
Alegría amagada, candela apagada.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Llegar al humo de las velas.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Mujer ventana, poco costura.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.